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RESULTADOS Y CLASIFICACIONES

RESULTADOS DE LA JORNADA

 Categoría Equipo contrario Resultado
Aficionados    
Alevines La Robla 3-6
Benjamines Ejido 0-4
Cadetes Santa Marta 1-2
Infantiles S. Ponferradina 5-5
Juveniles Flores del Sil 0-0
Prebenjamines    

 

CLASIFICACIONES EL COMENTARIO DE LA JORNADA, POR BERNAR

Grupo B Liga Amistad AFICIONADOS

3ª División Provincial ALEVIN

3ª División Provincial BENJAMIN

2ª División Provincial CADETE

2ª División Provincial INFANTIL

2ª División Provincial JUVENILES

PREBENJAMINES

 

 

Juan Antonio del Corral y de Mier

(Castro-Cillorigo, Liébana, 2 de mayo de 1796 – Sahagún, León, 1869) fue un rico propietario, ilustre hacendado, empresario, comerciante y descendiente de hidalgos que fue alcalde de Sahagún (1854-1856) y diputado por León en 1836 participando activamente en los gobiernos progresistas del siglo XIX y formando parte de la pujante burguesía de la villa de Sahagún y de su área de influencia.

Juan Antonio del Corral y de Mier intervino activamente en la política local y provincial y ocupó varias veces cargos municipales. En 1835 era ya concejal y procurador síndico de la villa. Había sido comandante de la milicia nacional (liberal) en los primeros años de la regencia de María Cristina de Borbón. Tuvo participación parlamentaria en las Cortes Constituyentes de 1836, convocadas por José María Calatrava después del pronunciamiento de La Granja que restableció la Constitución de Cádiz. Del Corral prestó juramento el 8 de julio de 1837. A nivel parlamentario, unió su voto a los progresistas templados (Agustín Argüelles, Salustiano Olózaga) y votó en contra del proyecto del Gobierno sobre el nuevo arreglo del presupuesto del clero de julio de 1837 y de la supresión de los tribunales eclesiásticos privilegiados. Se opuso a la autorización solicitada por el Gobierno para emplear las joyas y alhajas de las iglesias colegiatas en la financiación de la guerra carlista. La entrega afectaba a las alhajas de las parroquias de Sahagún y conventos, en especial a la custodia gótica de Enrique de Arfe incautada con los bienes monásticos. Participó en las convocatorias electorales posteriores para llegar de nuevo a las Cortes (1843).

Juan Antonio del Corral formó parte de la comisión encargada de la ley electoral.5 También será Juan Antonio del Corral, junto a otros dos diputados de la provincia de León, el coronel Luis de Sosa y el magistrado y poeta Pascual Fernández Baeza, quien recomiende al ministro de Gobernación el nombramiento como oficial primero político del Gobierno Civil del periodista, historiador y escritor satírico Modesto Lafuente y Zamalloa pues no había duda ya de que los escritos liberales de este último eran conocidos en la provincia de León desde el 4 de abril de 1837 gracias a la publicación de Fray Gerundio a pesar de que, curiosamente, este último fue crítico con la desamortización de Mendizábal .

Participó en las juntas de gobierno provinciales en los periodos progresistas y fue jefe político interino de León en el verano de 1845 designado por la junta formada por el general Baldomero Espartero. La familia del Corral era esparterista. Su sobrino Lesmes Franco del Corral votaría la candidatura del duque de la Victoria para rey de España en 1870 tras el derrocamiento de Isabel II.

Volvió a la primera línea de la política en el bienio progresista y fue alcalde de Sahagún (1854-1856) y diputado provincial (representante del partido de Sahagún). Contribuyó a combatir la epidemia de cólera que invadió la villa en el verano de 1855. Durante las etapas de mayoría moderada permaneció alejado de la política, si bien contribuyó a afianzar la hegemonía familiar en el distrito, representado exclusivamente por sus parientes Flórez y Franco y por su yerno Julio Font.

En la documentación parlamentaria Juan Antonio del Corral aparece como rico labrador y propietario. Fue uno de los mayores compradores de bienes de los conventos de Sahagún y de Trianos (adquirió el coto redondo de Trianos con Lorenzo Flórez del Corral y Manuel Guaza). También compraron bienes del clero secular como cofradías, parroquias y hermandades. Asimismo tenía molino, fábrica de alcoholes y aguardientes, un tejar en Trianos y fábrica de curtidos en las tenerías de Sahagún (esta última la heredaría su hijo José A. del Corral Pérez y luego su nieto Lucinio del Corral y Flórez).

No obstante, su actividad más rentable es relacionada con el préstamo rural. Antes de 1835 formó una compañía de comercio con el abogado Domingo Franco (pariente de él, alcalde de Sahagún y diputado provincial) para el arriendo de fincas y el préstamo de granos y caudales que se extendió por Sahagún y las provincias de Palencia y Valladolid. Participó también en las iniciativas industriales de la época. Formó parte de la junta de fomento del ferrocarril de Palencia a León y subscribió acciones por valor de 24.000 reales, lo que le convirtió en el principal subscriptor de Sahagún, por delante de Jose Antonio Font, su consuegro (20.000 reales), Silverio Flórez, su primo (18.000 reales) y Lesmes Franco del Corral, su sobrino (12.000 reales). También fue accionista de la Sociedad Palentina-Leonesa que explotó la ferrería de San Blas en Sabero (León). En 1865 era el mayor contribuyente de la provincia de León por industria fabril y manufacturera con una cuota de 1787 reales.

Su activa labor empresarial la continuarían nietos suyos como Lucinio del Corral y Flórez. Entre sus bisnietos se hallaría el afamado profesor y brillante matemático -amigo de Julio Rey Pastor- José del Corral y Herrero, quien también fue diputado provincial por el distrito de Sahagún con distintos gobiernos progresistas (de la Diputación de León en los años 1918-1919, 1919-1920 y en 1930).

Juan Antonio del Corral y de Mier era primo carnal del célebre filósofo Patricio de Azcárate y del Corral, padre del famoso filósofo krausista Gumersindo de Azcárate. (Fuente: Wikipedia)

PROGRAMA

PPPP

RECUERDOS

Recuerdos, solo recuerdos.

Un instante del tiempo.

Tiempo frío,

Tiempo de desolación,

Tiempo de melancolía que nace desde el olvido,

Pena por raíces secas,

Y llanto por la herida abierta.

Grandioso edificio en ruinas,

Maderas que cruje el tiempo,

Retablos semi-caídos,

Lienzos de frailes colgados en paredes de ladrillos,

Lienzos ocultos con la sombra de los tiempos,

Con iconos franciscanos,

Cuarteados, rasgados y renegridos,

Por el humo de las velas

Y el tiempo gris y perdido.

Columnas de pan de oro,

Tapadas por telarañas,

y debajo de un altar…

Restos de vidas pasadas,

Que nos hacían pensar…

¿Quizás en la eternidad?

Y en el centro había un abrazo,

Entre dos frailes hermanos,

Abrazo de despedida,

O abrazo de amor y vida.

Y entre retablo y columnas,

Un sagrario solitario.

Veo otro bello retablo,

Y en una hornacina alta,

Un óleo de un franciscano,

Arrodillado a los pies de un Cristo crucificado.

Y en las capillas vacías…

Se entrecortaba el silencio,

Entre yeserías blancas

y ladrillos casi negros,

Y en el techo hacia la izquierda,

Había un escudo clavado,

Que esta vestido de oro,

sobre blancas telarañas que ganaron la batalla.

¿Quizás de algún caballero?

Al abandonar el templo,

Sentí una pena infinita,

Al ver como mata el tiempo,

La memoria de sus gentes,

Que no acaban recogiendo

La esencia de éste convento.

El crujir de las maderas y el ruido que hacia este suelo,

Me despertó el pensamiento,

Y plasmé con mi objetivo,

La memoria de aquel tiempo,

Antes que lo lleve el viento.

Cosas humildes y pobres,

Que quedaban en el templo.

Ha llegado ya la hora de devolverlo a su templo,

Y a contemplar la belleza,

del “vestido” de este querido convento,

para quitar la tristeza y no ver vacío el templo.

Cándida Buiza Diez.-2000

JUAN CONDE ROJO

En el libro de bautismos de la iglesia parroquial de Santiago de Sahagún reza la partida de bautismo de un niño llamado Juan Manuel Conde Rojo, a 1 de enero de 1792. Hijo de don Dionisio Conde y de doña Juana Rojo, sus abuelos paternos fueron Juan Conde y María García, mientras que los maternos lo eran Melchor Rojo y María Álvarez, todos ellos vecinos de la Villa. Andando el tiempo, aquel niño se daría a notar por sus valentías y arrojos durante la guerra de la Independencia, para dedicarse luego al servicio de Dios y a la cura de almas en la parroquial del barrio que le vio nacer.

Efectivamente, 16 años tenía cuando las águilas napoleónicas invadieron España. Formando enseguida filas entre los voluntarios de León que cerraron sus frentes al paso de las huestes francesas, presentándole el P. Wilibaldo como combatiente en Sahagún –por el mes de octubre de 1810- con aquella columna comandad por el General Mier y con las fuerzas guerrilleras de Juan Díez Porlier, contra el contingente enemigo que había hecho del convento de San Francisco su baluarte. Después de la victoria del alto de la Peregrina, integra Juan Conde –así compendió su decir, identificando su nombre con el del abuelo paterno- las huestes de Porlier, Castañón, Mier, Escandón, Miranda y el arcediano de Villaviciosa, combatiendo sin tregua a los franceses por Galicia, Santander y Asturias, datando del 11 de octubre de 1811 las escaramuzas guerrilleras a la altura de Cea, en las que un convoy francés, que hacía ruta de Sahagún a Carrión de los Condes, fue copado y capturado en uno de los múltiples descensos que aquellos guerrilleros hacían desde la montaña al llano, para no dejar en paz a los reductos napoleónicos por León y por Castilla.

Tras lo que –ya en 1812 y 1813- cuando José Bonaparte, por orden Napoleón, dejó su Corte de Madrid para pasarla a Valladolid y de aquí a Burgos, cada vez más acosado por las fuerzas aliadas por las fuerzas aliadas anglo-hispano-portuguesas que comandaba Wellington, diez valerosas incursiones guerrilleras hicieron a Juan Conde acreedor al despacho de sargento primero, que le extendiera Porlier cuando la rendición de Vitoria. Tales, la del 25 de abril de 1812 en Abarca, la del 29 de aquel mismo mes en Támara, la del día14 de mayo en Esgueva, la del 16 de julio en Palencia, la del 21 del mismo mes en Valladolid y la del 28 de julio de 1812 en Cabezón. A las que siguieron la del 25 de agosto de ese mismo año en Paredes de Nava, la del 20 de septiembre en Zaratán, la del 25 de junio de 1813 en Villamuriel y la del 21 de julio en Vitoria. Nombramiento de sargento que habría de rubricar el general don Manuel Freire con la cruz al mérito de guerra y el ascenso al grado de subteniente a su favor, a raíz de aquella acometida a bayoneta, con la que heroicamente repelió al ejército francés que intentaba cruzar el río Bidasoa y enfrentarse al cuarto ejército español, que avizoraba los últimos estertores de Napoleón, desde el cerro de San Marcial aquel 13 de agosto de 1813.

Contaba a la sazón don Juan Conde con 21 años de edad. Y siguió batallando contra el invasor, hasta que el 19 de abril de 1814 Napoleón se vio precisado a firmar las capitulaciones que entrañaban el rendimiento y la suspensión de hostilidades con España. Pero a Juan Conde no le fueron talismán de más luchas o de más glorias terrenas ni el título de subteniente, ni su cruz al mérito de guerra, ni aquellas elogiosas palabras que el general Freire pronunciara en su honor cuando, al imponerle la Gran Cruz, de él dijo que su valor y pericia militar eran tan grandes como la del mejor de la Generales. Pues todos aquellos títulos, méritos y glorias las tuvo por nada cuando, de los campos de batalla, se alistó para seguir el llamamiento del Señor que le quería para ser su sacerdote y adelantado en más nobles contiendas; y así le vamos en día ingresar en el seminario de León, en el que –en compañía de su primo Eugenio Conde- cursó y finalizó la carrera eclesiástica en 1825.

A don Eugenio Conde Blanco no le presenta el archivo parroquial de Sahagún, siendo sustituido por don Eugenio Rojo en los regimientos de la parroquial de Santiago a 1 de julio de 1834, por mandato y provisión del abad Fr. Bernabé Álvarez Balsinde; a s don Juan Conde Rojo nos le presentan las mismas fuentes como vicario parroquial de aquella iglesia a 5 de marzo de 1835, cuando en 2 de enero  del siguiente año bautiza a Tomás Niceto hijo de don Elías Núñez Mendieta y de doña María de las Mercedes Collantes de Cevallos, siendo su abuelo materno don Francisco de Paula Collantes Domínguez, Administrador de las Rentas reales de la Villa. De otro lado, un libro más de aquel archivo nos sigue resaltando a don Juan Conde como vicario parroquial de la misma iglesia a 8 de junio de 1835, cuando el M.R.P. Ilustrísimo Sr. Dn. Fr. Bernabé Álvarez Balsinde, según Orden de S.M. fechada a 2 de junio del año pasado de 1833, visita, aprueba y determina como Cementerio de la Villa el sitio de la Villa al Norte, donde llaman San Sebastián, señalando y clasificando el lugar para sepultura de adultos y niños.

De esta forma trocó medallas en frentes de batalla por servicios más callados y –sin duda- más gloriosos en los frentes de la cura de almas aquel hijo preclaro de Sahagún, durante el imperio de los Borbones.

Conoce mejor Sahagún