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LAS VILLAS NUEVAS AL NORTE DEL DUERO
                        EL BURGO RANERO 
 
El Burgo Ranero se ubica entre Sahagún y Mansilla de las Mulas, es en medio del páramo leonés, una plataforma de escasa inclinación que culmina a 900 metros de altitud. Se trata de un pueblo caminero, es decir, un núcleo ordenado alrededor de un camino.

 
Efectivamente, el Burgo Ranero es un pueblo medieval nacido sobre el Camino de Santiago, que bajo el nombre de "Calle Real" estructura de forma característica el caserío.
 
Se podría definir como una calle a la que Dan fachadas parcelas de dimensiones similares. La anchura común se sitúa alrededor de 7 metros, mientras que la profundidad es más variable, alcanzando los 50 metros en algunas parcelas.
 
La iglesia parroquial se encuentra en el sector norte, en el lado oeste del pueblo. La iglesia respeta la orientación sacra hacia el este, que no coincide con la dirección de la calle, de modo que hay un pequeño ángulo de 15 grados, que da lugar a un espacio triangular entre la fachada de la iglesia y el trazado de la calle.
 
La zona más antigua del pueblo tiene una forma de almendra, lo que parece pensar en la existencia de una antigua muralla, que abrazaba todo el caserío.
 
En Sahagún, Santo Domingo, SILOS o Oña, sede de poderosas abadías a cuya sombra nacieron villas nuevas, los fueros, y las autorizaciones para poblar han dependido de la voluntad regia o han sido validadas por los reyes que, controlaron ciertas perrogativas que estaban asociadas con el desarrollo urbano.
 
En el reinado de Alfonso VI (1066- 1109), fue cuando en el Camino de Santiago comenzó el desarrollo de las áreas paralelas de urbanización.
 
Las villas nuevas han representado la urbanización definitiva del mercado, quedan noticias del mercado de la ciudad de León o la villa condal de Cea.

REINO DE LEÓN 
   

AGLOMERACIÓN

FUERO

PROMOTOR

El Burgo Ranero

Castroponce

Villalpando

Mayorga

Mansilla

Valencia de D. Juan

Molina Seca

Bembibre

Roales

Ardón

Bolanos

Puebla de Sanabria

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1181

1181

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1196

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1220

M. de Sahagún

M. San Pedro Dueñas

Fernando II

Fernando II

Fernando II

Fernando II

Obispo Astorga

Alfonso IX

Alfonso iX

Alfonso IX

Alfonso IX

Alfonso IX

La atribución de localidades al Reino de León se ha hecho atendiendo a los avatares en en la frontera común en el período (1157-1181). La primera fecha corresponde a la muerte de Alfonso VII, que repartió sus dominios entre sus hijos. La segunda al tratado de Medina de Rioseco que clausuró cierta fase de las reinas entre ambos reinos.

LA LEYENDA DEL BURGO RANERO

Un sabio peregrino pasaba por el pueblo denominado El Burgo Ranero. Este se encuentra a las orillas de una laguna y según la leyenda de sus aguas salían malos olores y se escuchaban cientos de ranas y sapos. Era tal el temor y la repugnancia que provocaban las oscuras aguas de la laguna, que los vecinos más adinerados tenían sus casas lo más alejado posible de la laguna, dejando a los que eran más pobres a las orillas de ella.

El peregrino llevaba ya muchos kilómetros caminando y estaba cansado, anochecía cuando llegó al pueblo que estaba celebrando la víspera de San Juan y preguntó a un niño dónde buscar cobijo esa noche. El pequeño le indicó que debido a la fiesta y la hora, el único sitio en el que podía quedarse era su casa, pero le advirtió de las inconveniencias ya que su casa estaba al lado de la laguna. El peregrino sonrió y no dando importancia a cuanto el niño contaba, se hospedó en ella.

A la mañana siguiente, el peregrino se levantó temprano y el niño también madrugó para ofrecerle desayuno a su huésped, pero se dio cuenta que no tenía nada para darle, y entre sollozos se lo hizo saber.

El peregrino le dijo que no se preocupara y extrajo de su zurrón una hermosa manzana que entregó al niño. Sorprendido por el hecho de que le diera la manzana, quedándole aún tanto camino por delante, se despidió y le dijo que cuando terminara de comer la manzana, arrojase el corazón al lago para que éste absorbiera todo lo malo que había en la laguna.

El niño se quedó extrañado sin entender nada. Se comió la manzana mientras se acercaba a la orilla y cuando la acabó, tiró el corazón con mucha fuerza al centro de la laguna. El niño empezó a ver como desde donde había caído el corazón de la manzana empezaba a emanar un color más claro del agua, como si esta se estuviera limpiando y purificando.

 

Fuente: Asociación Cultural Balle de Scapa

 

 
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