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Sahagún lleva más de cuatro siglos vinculado a la tradición taurina. Hay constancia escrita de la existencia y realización de festejos taurinos de distinta índole en el siglo XVII. En el año 1909 con motivo de las fiestas patronales, se inaugura en Sahagún la Plaza de Toros, tal y como hoy la conocemos, y fue obra de una sociedad llamada “La Taurina”, que se constituyó ese mismo año con un capital de 8.675 pesetas que representaban 374 acciones a 25 pesetas.

La crónica de la primera corrida, reseñada en la revista Sol y Sombra, dice así : " El día 12 de junio, día de San Juan de Sahagún, se inauguró en este pueblo una bonita Plaza de Toros, situada al lado del puente que salva la vía del ferrocarril, tendrá una cabida de unas cuatro mil almas, y un amplio ruedo, con su correspondiente barrera. En la corrida de inauguración se lidiaron cuatro toros grandones de D. Clemente Herrero, de Palencia, por la cuadrilla de Pacomio Peribáñez.

El toro que rompió plaza se llamó "Puntero”, y era negro meano, de arrobas y cornipasilfo.- Le picaron Cid y Ronquillo, Le banderillearon bien, Carralito y Fresquito, con cuatro pares, y Pacomio, de café y oro, le tumbó de una contraria; se sienta en el estribo y el toro dobla a sus pies rematándole Mateito al primer puntillazo, oyendo muchas palmas.-

En los tres toros restantes (el primero y el segundo mansos, saltaron la barrera seis y siete veces respectivamente) de los cuales sobresalió el último, Beato con mucha madera en el testuz.- Pacomio se lució toreando de capa; y con el pincho, recetó al segundo de la tarde un pinchazo y media aceptable; al tercero de dos medias estocadas y un descabello a pulso; y al que cerro plaza, de una superior, saliendo enfrontilado y con un palito en el brazo izquierdo.- A este toro le paso de muleta muy bien, y le puso un par de banderillas morrocotudo, llegando hasta la cara paso a paso.- De los picadores, aunque no se necesitó de sus servicios casi, por la mansedumbre de los toros, se distinguieron Cid, Ronquillo y Marinero; bregando y banderilleando Carralito, Fresquito, de Madrid y de Valladolid, y Mateito. La entrada colosal.

El despacho de billetes, que oscilaban entre los 75 céntimos y las 3 pesetas, se estableció en un sitio céntrico, pudiendo el público comprar las localidades en la misma Plaza a partir de las dos de la tarde. Según reza el cartel del evento, "con permiso de la autoridad y si el tiempo lo permite". La corrida empezaría a las cuatro y media, abriéndose las puertas de la Plaza una hora antes y se recordaba en el cartel que los niños que no fueran de pecho debían abonar media entrada.

De igual modo, el CARTEL ponía en conocimiento del público, en nombre de la Empresa que "no se dispone más que de ocho caballos, muertos estos se suprimirá la suerte de varas". También se hacia saber que ni novillos ni lidiadores serían reemplazados si se inutilizasen durante la lidia. Se prohibía la entrada a la Plaza con palos y bastones; no se facilitarían contraseñas, por lo que el que saliese de la Plaza debía abonar un billete de nuevo para volver a entrar; y, por supuesto, si llovía, el público no tenía derecho a reclamar el precio del billete si se suspendía la corrida una vez empezada.

“La Taurina” fue una sociedad controlada por el Círculo de Recreo de Sahagún que reunía a los notables de la villa, cuya vida fue más que efímera ya que apenas año y medio después, en diciembre de 1910, se disolvió poniendo como precio al coso facundino la cantidad de 12.000 pesetas. Una suma que nadie pagó y que provocó que la plaza terminara siendo subastada en 500 pesetas siendo adjudicada con fecha 14 de abril de 1911 al empresario de Sahagún Gabino Ibáñez Testera, por cesión que de ella le hicieron don Gerardo del Corral y don Santiago Huerta, mediante escritura "pendiente de inscripción en el Registro de la Propiedad, pero testificada su veracidad por testimonio de Jerónimo Alonso Sanjuán, Antonio Serrano, Marcelino Herrero, Joaquín Gómez y Román Conde, ante don Carlos del Valle-Inclán Peña, abogado y notario del Ilustre Colegio de Valladolid. quien es vecino de Sahagún" "Gabino Ibáñez Testera, vende la plaza de toros de Sahagún a don Julio Font y 42 mas, que la adquieren en ducentésimas partes por el precio de 800 pesetas. De entre cuyos compradores constan los siguientes:

Don Julio Font, que adquiere 24/200 partes.
Don Carlos Herrero, quien compra 20/200 partes.
Antonio Serrano, Domingo Hidalgo, Jerónimo A. Sanjuán y Alberto Valbuena 10/200 partes. Joaquín Tesouro, Tiburcio Baquero, Francisco Cidón y Facundo Moncada 8/200 partes.
Gil Mantilla, Gerardo del Corral, Román Conde y Silvio Alaiz 7/200 partes.
Eustaquio Sánchez, Fidencio Ruiz, Joaquín Luna y Santiago Huerta 4/200 partes.
Joaquín Gómez y Mariano Calderón 3/200 partes.
José Bermejo, Santos Font, Juan Sánchez, Justo Cabrero, Juan Conde, Bernardo Arroyo, Rufino Conde, Constancio del Corral, Antonio Franco, Víctor Altier, Florencio Herrero, Rafael Lagartos, Nemesio Huerta y Demetrio Prieto 2/200 partes.
Ocho accionistas más que compran 1/200 partes.

Unos estatutos para la nueva sociedad rubrican las cláusulas por la que debía regirse la plaza de toros de Sahagún bajo aquella administración. Todos y cada uno de los copropietarios habrían de correr - a partes proporcionales con las acciones compradas - en los gastos de su conservación, así como en los beneficios que de las corridas de toros en ella celebradas les correspondieran, formando los 42 copropietarios la Junta General que había de nombrar - cada 1 de enero - una comisión gestora de la plaza, compuesta de cinco miembros elegidos de entre ellos mismos, con titulo de presidente, vicepresidente, vocal, tesorero y secretario. Comisión que quedaba facultada para arrendar o ceder la plaza con las garantías necesarias, así como para contratar cuadrilla, caballos y demás servicios para las corridas de toros, y también disponer las obras necesarias para el buen mantenimiento del inmueble. Pero nunca excediendo los presupuestos aprobados por la junta general.

Sociedad Taurina Plaza de Toros de Sahagún, que con fecha 22 de mayo de 1929 donan los copropietarios de la misma al ayuntamiento, "haciéndose cargo la Corporación del pasivo de aquella entidad que en detalle es el siguiente: A Don Silvio de Alaíz un giro y gastos por 475,70 pesetas".

Un documento fechado el 30 de marzo de 1934, nos la describe así: " Plaza de Toros que está situada en la Ronda de la Estación y compuesta por anillo, barrera y tendidos, con gradas de localidad cubierta, enfermería, chiqueros, corrales y otras dependencias, con tres puertas de entrada para el público, y dos para el servicio de corrales y chiqueros, más una para la enfermería "

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