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A su paso por la Virgen del Puente (VIDEO)

El Araduey ( Valderaduey ): Nace en unos cerros situados entre el este de Almanza y el oeste de San Roque del Páramo, cuyos cerros reciben el nombre de Monte de Renedo, arriba del partido de Sahagún. Baja el agua por laderas que se nutren de los ríos Montinos, Villalba y Fresno, que son de la tierra palentina, y en Renedo empieza a formalizarse el más oriental de los ríos leoneses. Discurre en curvas, angosto y estrecho; y tiene escaso arbolado en sus orillas, algo más en las proximidades de los centros urbanos. Su corriente de agua es de escasa importancia, ya que no encuentra a su paso núcleos montañosos importantes, sino tan sólo pequeñas estribaciones que sirven para señalar el pequeño valle. Estas tierras en su parte superior son de huerta, y a partir de Sahagún, sus márgenes forman una vega rica y fértil.

Casi todo el territorio pertenece a la época terciaria ( diluvial y miocena ); señala el límite norte de la famosa “ tierra de Campos , habiendo sido las orillas pobladas por los godos, por lo que recibieron el nombre de “ Campos Góticos “. El origen del nombre es céltico, “ Aratori “. Ha sido mudo testigo de la importancia histórica de las grandes batallas que en el correr de los tiempos se dieron contra los invasores de nuestra Patria. Estos llegaba de la vertiente cantábrica por las cañadas del río Camba para intentar adueñarse de la región, por los codiciados productos de estos campos “ vacceos “:

Años más tarde, cuando la invasión musulmana fue más intensa y extensa; los pueblos levantados en las orillas fueron destruidos. Famosa la lucha que se desarrolló en la antigua “ Gracca “ ( Grajal ), cuando los vecinos se levantaron contra los moros, defendiendo la independencia nacional y ayudando a los heroicos defensores de León, a los que las huestes de Almanzor tendían un estrecho cerco de fuego y hierro. Por esta llanura dirimieron discordias gallegos, leoneses y castellanos, hasta que fue nombrada León capital del Reino. Como en 1808 los generales Blake y Cuesta impidieron la llegada de los franceses a la capital.

 Así como otros ríos son ricos en fuerza motriz, en piedra y pesca, el Araduey es escaso en todo. Apenas existe la piedra; no atraviesa ninguna zona pedregal o de montaña; sus aguas son turbias, barrosas. Solo en inviernos grandes y continuas nevadas, el agua es clara y limpia. Debido a la falta de piedra y a que todo su cauce se hace a través de tierras, el lecho del río está lleno de lodo. También se debe a que en los desbordamientos arrastra la tierra de las fincas de labor, depositándolas en el fondo. Al ser éste cada vez menor, los desbordamientos se hacían frecuentes. El barro y el lodo hacen crecer juncos y zonjas, nombre este que se da a las plantas de la familia de las tifáceas, cuyo verdadero nombre es el de espadaña. Estas son muy abundantes y se aprovechan para mullidos de tejados y carruajes, sobre todo en el acarreo de la uva. En cuanto a sus productos piscícolas, se limita a los barbos y cangrejos, que se dan en gran cantidad; pero tanto se les ha castigado que se han convertido en una especie rara. También son buenas las anguilas y tencas.

Renedo, Castrillo y Velilla, (pueblos por donde pasa), es terreno montuoso; los mas alejados y perdidos, castigados por el caciquismo a que no pasara por ellos la carretera de Grajal a Guardo.

Villazanzo es la cabeza del ayuntamiento, con la ermita de la Virgen del Árbol, que tiene una talla del siglo XIII, lo mejor es su pozo artesiano con gran cantidad de agua.

La mujer del alcalde
se llama Pepa,
si tú no lo sabías,
para que lo sepas.

Villavelasco, con su “castro” circular, muy pronunciado. Un poco alejado queda San Pedro, con su hermano valle ya más ancho.

Si te quieres casar
con las chicas de aquí
tienes que ir a buscar
capital a Madrid.
Debajo de tu ventana
oí cantar una culebra,
no tiene tanto veneno
como tiene la tu lengua.

Sotillo, una pena sin gloria; y Joara, con su iglesia de antecedentes moriscos y con varias imágenes curiosas.

Joara Sotillo y Celada
los pueblos de la Requejada.

Villazán es un caserío donde hubo una ermita a la Virgen de las Nieves, y Villalebrin.

El río coge a Sahagún por los pelos, porque pasa alejado del casco urbano. En su margen derecha, a poco de pasar el viejo puente romano está la ermita de la Virgen del Puente, con doble arco de entrada, con espadaña y un interior semihexagonal y arquería ciega. El retablo es del siglo XVII, con relieves de San Juan de Sahagún, y unas tablas pintadas y semiborradas. Se venera a la Virgen pequeña y milagrera, que hizo el milagro de la concepción del gran taumaturgo San Juan. También quedan restos de un hospital de peregrinos cuidado por los monjes de San Agustín, y la cofradía que existió en el siglo XII. Del viejo puente romano sólo quedan arcos desiguales y carcomidos. La reina Zaida venía a bañarse en estos parajes y se sentaba en una piedra que todavía mantiene labrados los atributos reales. En este escenario ribereño y devocional se desarrolla la romería de la Virgen por las candelas de abril, y no es raro escuchar canciones y coplas como éstas:

Me acuerdo de ti más veces
que hojitas tiene un manzano,
que nueces tiene un nogal,
y papeles un notario.
Vengo de Santo Tirso
vengo mojado,
con la manta del burro,
vengo tapado.
La Virgen del Puente te aguarda,
dila que no voy,
que estoy mala.

El río llega a las puertas de Grajal, el pueblo más importante. Fundado por los romanos y codiciado por todos, hasta por los monjes de Sahagún que no pudieron con él. Destruido por Almanzor, reedificado por los reyes leoneses que construyeron sus palacios, donde vivieron Urraca y Raimundo de Borgoña. Se convirtió en clave feudalista, cuyos condes edificaron el castillo y el palacio, y siendo famosa su torre de cinco esquinas, y “si la pones una tiene cuatro”.

El Domingo de Lázaro
maté un pájaro,
el Domingo de Ramos,
lo eché en sal,
y el Domingo de Pascua,
para almorzar.
El andar de la madre
tiene la hija,
siempre salen los cascos
a la botija.
Quítate de esa ventana
no me seas ventanera
que la cuba de buen vino
no necesita bandera.
A la mar que te vayas,

querido Pepe,
a la mar que te vayas,
iré por verte.
Un cazador cazando
mató dos ciervos
y se llevó a su casa
los cuatro cuernos.
Y la mujer le dijo:
anda, ignorante
con los que yo te adorno
tienes bastante.

Ya va el río en busca de la salida de tierras provinciales, y encuentra a Arenillas con su ábside romano, de ladrillo, del siglo XII, como los de Sahagún y San Pedro.

Aunque soy pequeñita
como un tomillo
un galán me pretende
como un castillo.
Cuando voy a la puerta
de mi chiquilla
se me hace cuesta abajo
la cuesta arriba.
Por andar a la moda
del escarpidor
ha vendido mi padre
la tierra mejor.

De aquí al final le queda al río mucha tierra llana que atravesar, y va con sus aguas a morir al mismísimo Duero, porque el Araduey no es tributario a ningún otro.

No tiene, por otra parte, muchos afluentes; la estructura de la tierra no da para tanto. Sólo el Sequillo, que atraviesa muy poca parte de la provincia, nacido allá por los montes de Río Camba, en unos cerros entre San Martín de la Cueza y Villaceran de Cea, alimentado por el Templario. Recorre 176,5 kilómetros, si bien en la provincia son unos 35. En todo este trayecto se han hecho obras de encauzamiento, con sección trapezoidal de dos metros de base menor y una altura de lámina de agua de 2,6, con una longitud de 25,5 kilómetros desde su nacimiento, respetando las derivaciones de toma de agua para riego.

Entra en la provincia de Valladolid por extensas llanuras donde están Castroponce, Vecilla, Villavicencio y Bolaños. Se mete en la de Zamora lamiendo el Teso de Castroverde de Campos. Existe un puente de mampostería, muy estrecho; va a Villar de Fallaves, en la izquierda; pasa por Villamayor de Campos también en la izquierda y va a Quintanilla del Olmo, a un kilómetro, por la derecha y recibe un arroyo que nace en el monte de Cerecinos, después de recoger el arroyo Ahoga Burros, que pasa por Quintanilla del Monte. Cambia de dirección y entra por la carretera de Madrid, a 1,7 kilómetros de Villalpando, con buena vega que se inunda en los inviernos por estar a nivel mas bajo que el río. Por la derecha recibe varios torrentes; pasa por el caserío de Rehollar y deja a dos kilómetros más abajo en la izquierda a Villardiga y pasa por el hermoso puente de la carretera de Villalpando a Zamora, y enseguida está San Martín de Valderaduey, y más adelante Cañizo, que tiene un puente de pilastras de piedra, y a 1,5 kilómetros se le une el arroyo La Reguera, por la derecha y levanta varios cerros que van perdiendo altura, hasta Palacios del Conde, al Norte de Castronuevo, en la ladera de una colina. Entre Cañizo y Castronuevo, a mitad de la distancia que los separa recibe el Sequillo, que procede de la provincia de León y Palencia en Belver de los Montes. Más abajo de Castronuevo y por la izquierda recibe a los arroyos Bustillo y Malva que pasan por Pobladura de Valderaduey. La margen baja y en valle se ensancha por Aspariegos y por los lados recibe arroyos de poca importancia y pasa junto a Benejiles y Motecillos y a un kilómetro se confunde con el Salado que se nutre de varios arroyos y del desagüe de las lagunas salitrosas situadas entre Villarrin de Campos y Villafáfila y Tapioles por el Norte. Riega las dehesas de Alcoba y Merenderes, deja a Monfarracino a 800 metros por la derecha y absorbe al arroyo Cubillos o Soto y atraviesa la carretera de Zamora-Toro por debajo del puente de Villagodio y el ferrocarril por otro puente metálico para desembocar en el Duero por el despoblado de Santa Cristina, a 3 kilómetros arriba de la capital zamorana, después de un curso de 160 kilómetros.

J.Pastrana

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