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PLAZA DE TOROS

Sahagún lleva mas de cuatro siglos
vinculado a la tradición taurina. Hay constancia escrita de la existencia y
realización de festejos taurinos de distinta índole en el siglo XVII.
Los encierros de vacas, novillos o toros, son una tradición que se ha mantenido
con los años. En un
principio, por la inexistencia de una Plaza de Toros que
pudiese albergar otro tipo de espectáculos y en la actualidad, porque una
tradición de tantas generaciones debe mantenerse viva y fresca para que los
siguientes puedan seguir disfrutando de ella. Los mozos salían de Sahagún a
caballo, en dirección a fincas más o menos cercanas en busca de las reses para
los festejos. Entre cuatro y seis días tardaban los mozos en volver a entrar en
Sahagún por el Puente Canto, conduciendo a los protagonistas de la fiesta hasta
los corrales que se construían a la entrada del pueblo. De allá salían las
bestias, recorriendo las calles y callejuelas de la villa hasta llegar a la
plaza del pueblo. La Plaza Mayor, anteriormente llamada del Generalísimo y mucho
antes de la Constitución, albergaba los tablados y talanqueras que los vecinos
construían o mandaban construir, según los posibles de cada uno. Esta
improvisada Plaza de Toros artesanal, también acogió faenas y tardes de
maletillas y novilleros de las épocas, como Carpeño.
En los tres
toros restantes
(el primero y el segundo
mansos,
saltaron la barrera seis
y siete veces respectivamente)
de los cuales sobresalió
el último,
Beato
con mucha
madera en el testuz.- Pacomio se lució toreando de capa; y con el pincho,
recetó al segundo de la tarde un pinchazo y media aceptable; al tercero de dos medias estocadas y un descabello
a pulso; y al que cerro plaza, de una superior, saliendo enfrontilado y con un palito en el brazo izquierdo.- A este toro le paso de muleta muy bien, y le puso un par de banderillas morrocotudo, llegando hasta la cara paso a paso.- De los picadores, aunque no se
necesitó de sus servicios casi, por la mansedumbre de los toros, se distinguieron Cid, Ronquillo y Máximo; bregando y banderilleando Carralito, Fresquito, de Madrid y de Valladolid, y Mateito. La entrada colosal.
El despacho de billetes, que oscilaban entre los 75 céntimos y las 3 pesetas, se
estableció en un sitio céntrico, pudiendo el público comprar las localidades en
la misma Plaza a partir de las dos de la tarde. Según reza el cartel del evento,
"con permiso de la autoridad y si el tiempo lo permite". La corrida
empezaría a las cuatro y media, abriéndose las puertas de la Plaza una hora
antes y se recordaba en el cartel que los niños que no fueran de pecho debían
abonar media entrada.
De igual modo, el
cartel anunciador ponía en conocimiento del público, en nombre
de la Empresa que "no se dispone más que de ocho caballos, muertos estos se
suprimirá la suerte de varas". También se hacia saber que ni novillos ni
lidiadores serían reemplazados si se inutilizasen durante la lidia. Se prohibía
la entrada a la Plaza con palos y bastones; no se facilitarían contraseñas, por
lo que el que saliese de la Plaza debía abonar un billete de nuevo para volver a
entrar; y, por supuesto, si llovía, el público no tenía derecho a reclamar el
precio del billete si se suspendía la corrida una vez empezada.
De dicha plaza de toros, era dueño don Gabino Ibáñez Testera desde el 14
de abril de 1911, por cesión que de ella le hicieron don Gerardo del Corral y
don Santiago Huerta, mediante escritura "pendiente de inscripción en el Registro
de la Propiedad, pero testificada su veracidad por testimonio de Jerónimo Alonso
Sanjuán, Antonio Serrano, Marcelino Herrero, Joaquín Gómez y Román Conde, ante
don Carlos del Valle-Inclán Peña, abogado y notario del Ilustre Colegio de
Valladolid. quien es vecino de Sahagún"
Don Julio Font, que adquiere 24/200 partes.
Don Carlos Herrero, quien compra 20/200 partes.
Antonio Serrano, Domingo Hidalgo, Jerónimo A. Sanjuán y Alberto Valbuena 10/200 partes.
Joaquín Tesouro, Tiburcio Baquero, Francisco Cidón y Facundo Moncada 8/200 partes.
Gil Mantilla, Gerardo del Corral, Román Conde y Silvio Alaiz 7/200 partes.
Eustaquio Sánchez, Fidencio Ruiz, Joaquín Luna y Santiago Huerta 4/200 partes.
Joaquín Gómez y Mariano Calderón 3/200 partes.
José Bermejo, Santos Font, Juan Sánchez, Justo Cabrero, Juan Conde, Bernardo Arroyo, Rufino Conde, Constancio del Corral, Antonio Franco, Víctor Altier, Florencio Herrero, Rafael Lagartos, Nemesio Huerta y Demetrio Prieto 2/200 partes.
Ocho accionistas más que compran 1/200 partes.
Unos estatutos para la nueva sociedad
rubrican las cláusulas por la que debía regirse la plaza de toros de Sahagún
bajo aquella administración. Todos y cada uno de los copropietarios habrían de
correr - a partes proporcionales con las acciones compradas - en los gastos de
su conservación, así como en los beneficios que de las corridas de toros en ella
celebradas les correspondieran, formando los 42 copropietarios la Junta General
que había de nombrar - cada 1 de enero - una comisión gestora de la plaza,
compuesta de cinco miembros elegidos de entre ellos mismos, con titulo de
presidente, vicepresidente, vocal, tesorero y secretario. Comisión que quedaba
facultada para arrendar o ceder la plaza con las garantías necesarias, así como
para contratar cuadrilla, caballos y demás servicios para las corridas de toros,
y también disponer las obras necesarias para el buen mantenimiento del inmueble.
Pero nunca excediendo los presupuestos aprobados por la junta general.
Plaza de toros de
Sahagún que - al parecer - cedieron los copropietario de la misma al ayuntamiento unos 20 años mas tarde.-
Un documento fechado el 30 de marzo de
1934, nos la describe así: " Plaza de Toros que está situada en la Ronda
de la Estación y compuesta por anillo, barrera y tendidos, con gradas de
localidad cubierta, enfermería, chiqueros, corrales y otras dependencias, con
tres puertas de entrada para el público, y dos para el servicio de corrales y
chiqueros, más una para la enfermería ".
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